Un enorme oso llamado Tom protagonizó un momento tan curioso como tierno al aferrarse a una cinta métrica mientras sus cuidadores intentaban medirlo.
El animal, que pesa alrededor de 300 kilos, parecía no querer soltar el instrumento y buscaba recibir un abrazo durante la actividad.
La escena llamó la atención por el comportamiento del enorme ejemplar, quien convirtió una revisión rutinaria en un momento inesperado.
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