Una historia que ha tocado millones de corazones en Brasil.
Benedicto, de 90 años, llevaba días hospitalizado por neumonía sin poder ver a su esposa Nilta.
El riesgo de contagio los mantuvo separados… hasta ese momento.
Cuando ella finalmente entró a la habitación, él reunió fuerzas y le dijo: “Hola, mi amor”.
Segundos después, falleció.
Un adiós lleno de amor que hoy conmueve al mundo.
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