Imagínate estar disfrutando del agua mientras cae de la regadera, caliente por la naturaleza en el baño de Yucatán y de pronto ver un par de patas traslúcidas en el marco de la ventana; entre gritos y temor por lo que fuese: una lagartija causó tremendo susto.
Resulta que, mientras muchos están odiando el calor, la intensidad del sol y el bochorno que hay en la Península de Yucatán, animalitos como las lagartijas besuconas, también conocidas en la región como ch’oj kaan, buscan el calor para poder regularizar su temperatura con la del exterior, ya que son cuerpos fríos.
Si ves alguna en casa, déjalas ser y estar, no las mates, forman parte de la naturaleza y al igual que tú, están disfrutan del clima.
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